La insistencia por parte del cánon de las ciencias naturales (o duras) frente a la falta de rigidez y objetividad por parte de las ciencias sociales conllevó a la exigencia de aplicar el método científico para validar el conocimiento surgido de éstas últimas. Con el paso del tiempo, el método científico fué desplazandose entre las ramas de las ciencias sociales, permeando todo proceso llevado a cabo, hasta el punto de una difuminación del mismo método. Es decir, emergió una condición de reestrucutración y reconceptualización del método para dar pié a otras formas de validar el conocimiento obtenido.
Es el caso del Aprendizaje Basado en la Investigación (ABI), definido por la ITESM (2010) como aquel proceso que "consiste en la aplicación de estrategias de enseñanza-aprendizaje que tienen como propósito conectar la investigación con la enseñanza, las cuales permiten la incorporación parcial o total del estudiante en una investigación basada en métodos científicos, bajo la supervisión del profesor". Es decir, donde el alumno, a partir del método realiza acercamientos intelectuales y prácticos entre el conocimiento y habilidades propias de un programa educativo y los enfoques de investigación que componen la disciplina abarcada en un periodo de escolarización.
Boyer (1990) en Scholarship declara que el ABI conlleva un conjunto de actividades, las cuales son: el descubrimiento de nuevas ideas, la investigación minuciosa de problemas, la exposición reveladora de problemas, la explicación reveladora de teorías, la síntesis unificadora de aspectos divergentes, la aplicación de teorías a problemas prácticos y la enseñanza académica. Y todas ellas, junto con otros elementos expuestos en el cuadro 16, son parte de los beneficios que el ABI alcanza al momento de su implementación en el aula.
En cuanto al cómo realizarlo o llevarlo a cabo, Pimienta (2012) establece una serie de pautas cíclicas para la consecusión del ABI:
a) se identifica un problema o una situación a investigar dentro de la profesión.
b) se brinda tutoría durante el proceso de investigación, tanto en la búsqueda de la información como en el análisis e interpretación de la misma.
c) se elabora un reporte escrito siguiendo los pasos del método científico.
d) se enuncian y presentan los resultados.
Como se puede observar, bajo la propuesta de Pimienta, se encuentra señalado el método científico como guía para la ejecución de la intervención hacia la realidad, lo que permite entrever los orígenes de ésta estrategia. Y bien, como en todas las demás estrategias, también hay una asignación de roles, las cuales se pueden identificar a detalle en el cuadro 17.
Ya por último, siguiendo con Pimienta, cabe aclarar las razones que justifican la existencia del ABI y su utilidad al momento de usarlo como parte del desarrollo de cualquier programa educativo. Y éstas son: efectuuar un análisis profundo de un problema en su contexto, desarrollar la comprensión de un problema, aplicar el método científico y adquirir práctica en la búsqueda, el análisis y la interpretación de información.
Ahora bien, ha existido gran disputa y escepticismo en cuanto a la forma de evaluar el aprendizaje obtenido por los estudiantes, puesto que la estrategia parte del método científico. Es decir, por sus raíces objetivas, científicas, lo lógico sería la adopción de un modelo de evaluación alineado bajo el mismo enfoque. Sin embargo, si se aprecia el diagrama 8, se puede llegar a la conclusión de que mientras no se fundamente todo el proceso sobre la generalización, sino sobre una base contextualizada, la validez, tanto de la estrategia, como del modelo de evaluación es apropiado para las exigencias contemporáneas.
Bibliografía:
ITESM (2010). ABI. Investigación e innovación educativa. Centro Virtual de Técnicas Didácticas. Dirección de Investigación y Desarrollo Educativo. México. Visto por última vez el 16 de abril en 2016 [En línea]: http://sitios.itesm.mx/va/dide2/tecnicas_didacticas/abi/libros.htm
Parra, D. (2003). Manual de estrategias de enseñanza-aprendizaje. SENA: Antioquia. Primera edición. Medellín: Colombia. pp. 74-97.
Pimienta, J. (2012). Estrategias de enseñanza-aprendizaje. Docencia universitaria basada en competencias. Pearson: Educación. pp. 163.
BONUS
En el siguiente video, Knows (2015) aclara una de las incógnitas y debates más prominentes del último siglo: "investigación cuantitativa e investigación cualitativa", para niños. Disfruten del video.


